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El Orden sacerdotal es el sacramento por el cual la misión confiada por Cristo a los Apóstoles sigue ejerciéndose en la Iglesia (CIC 1536). En este artículo respondemos las preguntas más habituales sobre qué es, de dónde viene su nombre, qué grados comprende y qué efectos produce. La intención es ofrecer una guía clara y fiel a lo que enseña la Iglesia.

¿Qué es el Orden sacerdotal?

El Orden sacerdotal es el sacramento del ministerio apostólico, gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles continúa en la Iglesia hasta el fin de los tiempos (CIC 1536). Es, por tanto, el sacramento que transmite ese ministerio de generación en generación, asegurando que la Iglesia de hoy esté unida a la de los Apóstoles.

El Catecismo subraya que no se trata de un cargo meramente organizativo, sino de una realidad sacramental por la que Cristo sigue actuando a través de hombres ordenados para servir a su pueblo.

Pertenece al grupo de los sacramentos al servicio de la comunión; puedes situarlo leyendo nuestro artículo sobre qué son los sacramentos según el Catecismo.


¿De dónde viene el nombre del Orden sacerdotal?

La palabra «Orden» designaba en la antigüedad romana cuerpos constituidos, sobre todo el de quienes gobiernan (CIC 1537). El término ordinatio indicaba la integración en un ordo o cuerpo.

En la Iglesia existen, desde tiempos antiguos, cuerpos constituidos que la Tradición —con fundamento en la Escritura— llama ordines: el orden de los obispos, el de los presbíteros y el de los diáconos. De ahí procede el nombre de este sacramento.


¿Cuáles son los tres grados del Orden sacerdotal?

El Orden sacerdotal comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado (CIC 1536). El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, se ejerce en estos diversos órdenes.

  • El obispo recibe la plenitud del sacramento del Orden (CIC 1554).
  • El presbítero participa del sacerdocio en grado subordinado, como colaborador del obispo.
  • El diácono está destinado a ayudar y servir a obispos y presbíteros.

La doctrina reconoce dos grados de participación ministerial en el sacerdocio de Cristo —episcopado y presbiterado—, mientras que el diaconado está ordenado al servicio (CIC 1554). El diácono no recibe el sacerdocio ministerial, pero queda configurado con Cristo Siervo y colabora en la liturgia, la palabra y la caridad, manifestando que la Iglesia entera está llamada a servir.


¿Cuál es el origen apostólico del Orden sacerdotal?

Cristo hizo a los obispos partícipes de su consagración y misión por medio de los Apóstoles, de quienes son sucesores (CIC 1562). Los Apóstoles confiaron legítimamente la función de su ministerio en diversos grados.

La función ministerial de los obispos fue encomendada en grado subordinado a los presbíteros, para que sirvieran al Pueblo de Dios (CIC 1562). Así, el ministerio actual hunde sus raíces directamente en los Apóstoles y, a través de ellos, en el mismo Cristo.


¿En qué se distingue el Orden sacerdotal del sacerdocio común?

La Iglesia entera es un pueblo sacerdotal: por el Bautismo, todos los fieles participan del sacerdocio de Cristo, lo que se llama «sacerdocio común» (CIC 1591). A su servicio existe el ministerio conferido por el sacramento del Orden.

Ambos sacerdocios participan, cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo, pero su diferencia es esencial y no solo de grado (CIC 1547). Mientras el sacerdocio común se desarrolla en la vida de fe, esperanza y caridad, el ministerial está al servicio del común y actúa en nombre de Cristo Cabeza.


¿Qué efectos produce el Orden sacerdotal?

Este sacramento configura con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo, para servir de instrumento suyo en favor de la Iglesia (CIC 1581). Por la ordenación se recibe la capacidad de actuar como representante de Cristo Cabeza, en su triple función de sacerdote, profeta y rey.

Como el Bautismo y la Confirmación, esta participación en la misión de Cristo se concede de una vez para siempre: el Orden imprime un carácter espiritual indeleble y no puede reiterarse (CIC 1582).

El Orden sacerdotal según el Catecismo
Nº CIC Tema Idea clave
1536 Naturaleza Sacramento del ministerio apostólico
1537 Nombre Integración en un «ordo» o cuerpo
1554 Grados Episcopado, presbiterado y diaconado
1562 Origen Sucesión de los Apóstoles
1581 Efecto Configura con Cristo Cabeza; carácter indeleble

Puedes leer el texto completo en el Catecismo de la Iglesia Católica, en su segunda parte. Este ministerio se sostiene en la oración: puedes verlo en nuestro artículo sobre qué es la oración según el Catecismo.


¿Quién puede conferir el Orden sacerdotal?

Corresponde a los obispos, como sucesores de los Apóstoles, transmitir el don espiritual del ministerio (CIC 1576). Los obispos válidamente ordenados, en la línea de la sucesión apostólica, confieren válidamente los tres grados del sacramento.

El Catecismo recuerda que fue Cristo quien eligió a los Apóstoles y los hizo partícipes de su misión y autoridad, y que sigue actuando por medio de los pastores que continúan hoy su obra (CIC 1575). Es Cristo, en definitiva, quien constituye a unos como pastores de su Iglesia, de modo que la cadena de la sucesión apostólica garantiza la continuidad del ministerio a lo largo de los siglos.


Preguntas frecuentes

¿Cuántos grados tiene?

Tres: episcopado, presbiterado y diaconado (CIC 1536).

¿Quién tiene la plenitud del sacramento?

El obispo (CIC 1554).

¿Se puede recibir más de una vez?

No. Imprime carácter indeleble y no se reitera (CIC 1582).

¿De dónde procede el ministerio?

De la sucesión de los Apóstoles, querida por Cristo (CIC 1562).

¿Quién puede ordenar?

Los obispos en la sucesión apostólica (CIC 1576).

¿Es lo mismo que el sacerdocio común?

No. Se distinguen esencialmente, aunque ambos participan del sacerdocio de Cristo (CIC 1547).

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