La ascensión de Cristo es uno de los misterios centrales de la fe, y este artículo lo explica con el Catecismo en la mano para resolver tus dudas. Verás qué celebramos, qué significa que esté sentado a la derecha del Padre y qué esperanza abre para nosotros, siempre con citas verbatim y un tono sereno.
¿Qué es la ascensión de Cristo según el Catecismo?
La ascensión de Cristo es la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en la gloria de Dios, donde se sienta para siempre a la derecha del Padre. No es una simple despedida, sino la culminación gloriosa de su misión en la tierra.
El Catecismo lo enuncia desde la Escritura: «Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al Cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16, 19) (CIC 659). Con esa elevación, la última aparición de Jesús «termina con la entrada irreversible de su humanidad en la gloria divina simbolizada por la nube» (CIC 659).
El Resumen del Catecismo lo sintetiza con claridad: «La ascensión de Jesucristo marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celeste de Dios de donde ha de volver» (CIC 665). Para situar este misterio dentro del conjunto de la fe, conviene leer también nuestra guía sobre la Resurrección del Señor.
¿Por qué Jesús esperó cuarenta días para subir al cielo?
Porque durante ese tiempo el Señor resucitado se mostró vivo a sus discípulos y los preparó para su misión. Su cuerpo ya estaba glorificado, pero su gloria permanecía velada bajo rasgos ordinarios.
El Catecismo explica que «el Cuerpo de Cristo fue glorificado desde el instante de su Resurrección», y que durante «los cuarenta días en los que él come y bebe familiarmente con sus discípulos» y «les instruye sobre el Reino», «su gloria aún queda velada bajo los rasgos de una humanidad ordinaria» (CIC 659).
Por eso la Ascensión señala un cambio de manifestación. El texto habla de «una diferencia de manifestación entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre», y precisa que «el acontecimiento a la vez histórico y transcendente de la Ascensión marca la transición de una a otra» (CIC 660). La ascensión de Cristo es, por tanto, un acontecimiento real y a la vez trascendente.
¿Qué significa que Cristo esté sentado a la derecha del Padre?
Significa que la humanidad de Cristo participa ya, de modo corporal y permanente, de la gloria y el honor de la divinidad. La expresión «a la derecha» no indica un lugar físico, sino dignidad y poder.
El Catecismo recoge a san Juan Damasceno: «Por derecha del Padre entendemos la gloria y el honor de la divinidad, donde el que existía como Hijo de Dios antes de todos los siglos como Dios y consubstancial al Padre, está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada» (CIC 663).
Esta sesión a la derecha del Padre inaugura además el reino del Mesías. El Catecismo une este momento a la visión de Daniel sobre el Hijo del hombre: «Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás» (Dn 7, 14; cf. CIC 664). Desde entonces, los Apóstoles «se convirtieron en los testigos del «Reino que no tendrá fin»» (CIC 664).
¿Qué hace Cristo en el cielo tras la Ascensión?
En el cielo Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio e intercede sin cesar por nosotros ante el Padre. La Ascensión no lo aleja de los hombres, sino que inaugura su intercesión perpetua.
El Catecismo lo afirma con la Carta a los Hebreos: Jesucristo «no […] penetró en un Santuario hecho por mano de hombre […], sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro» (Hb 9, 24; cf. CIC 662). Y añade: «En el cielo, Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio» (CIC 662).
El Resumen lo confirma de forma admirable: «Jesucristo, habiendo entrado una vez por todas en el santuario del cielo, intercede sin cesar por nosotros como el mediador que nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo» (CIC 667). Así, la ascensión de Cristo es también el comienzo de su mediación celeste a nuestro favor.
- Sacerdote eterno: «como Sumo Sacerdote de los bienes futuros» (CIC 662), preside la liturgia que honra al Padre.
- Intercesor permanente: «está siempre vivo para interceder en su favor» (Hb 7, 25; cf. CIC 662).
- Mediador del Espíritu: nos asegura «la efusión del Espíritu Santo» (CIC 667).
| Párrafo | Idea principal |
|---|---|
| CIC 659 | Jesús es elevado al cielo y su humanidad entra de modo irreversible en la gloria divina. |
| CIC 660 | La Ascensión marca la transición entre la gloria del Resucitado y la del exaltado a la derecha del Padre. |
| CIC 661 | Solo el que bajó del cielo en la Encarnación puede volver al Padre y abrirnos el acceso. |
| CIC 662 | En el cielo Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio e intercede por nosotros. |
| CIC 663 | Sentado a la derecha del Padre, participa corporalmente de la gloria de la divinidad. |
| CIC 665 | La Ascensión marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celeste de Dios. |
| CIC 667 | Cristo intercede sin cesar como mediador y nos asegura la efusión del Espíritu Santo. |
¿Qué relación tiene la Ascensión con la Encarnación y la Cruz?
La Ascensión es el regreso al Padre de quien antes había bajado del cielo en la Encarnación, y la elevación en la Cruz anuncia ya esa elevación al cielo. Son etapas de un único movimiento de amor.
El Catecismo lo explica: «Solo el que «salió del Padre» puede «volver al Padre»: Cristo», pues «»Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3, 13)» (CIC 661). Dejada a sus fuerzas, la humanidad «no tiene acceso a la «Casa del Padre»», y «sólo Cristo ha podido abrir este acceso al hombre» (CIC 661).
La Cruz, por su parte, es el comienzo de este ascenso. El texto recuerda: «»Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12, 32). La elevación en la Cruz significa y anuncia la elevación en la Ascensión al cielo. Es su comienzo» (CIC 662). Puedes profundizar en estos misterios en nuestra guía sobre la Encarnación del Hijo de Dios.
¿Qué esperanza nos abre la ascensión de Cristo?
Nos abre la esperanza de seguir un día a Cristo en su Reino, porque Él nos precede como cabeza nuestra. La ascensión de Cristo no es una ausencia, sino una promesa de comunión eterna.
El Catecismo cita el Prefacio de la Misa: Cristo «ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su Reino» (CIC 661). Esta es la razón de nuestra confianza.
El Resumen lo expresa con sobriedad: «Jesucristo, cabeza de la Iglesia, nos precede en el Reino glorioso del Padre para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos en la esperanza de estar un día con Él eternamente» (CIC 666). La Ascensión, además, lo esconde por ahora «a los ojos de los hombres» (CIC 665), pero anuncia que «ha de volver» (CIC 665).
Mientras tanto, la ascensión de Cristo orienta toda la vida cristiana hacia el cielo. El texto completo de este artículo puede consultarse en el artículo del Catecismo sobre la Ascensión en el sitio oficial del Vaticano.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Ascensión del Señor?
Tradicionalmente cuarenta días después de la Pascua, en jueves, aunque en muchos lugares se traslada al domingo siguiente. El número cuarenta evoca los días en que el Resucitado se apareció a los suyos.
¿La Ascensión es lo mismo que la Resurrección?
No. La Resurrección es la victoria de Cristo sobre la muerte, y la Ascensión es la entrada de su humanidad glorificada en la gloria del Padre. El Catecismo las distingue como dos momentos del único misterio pascual.
¿Adónde subió Jesús en la Ascensión?
No a un lugar del espacio, sino a la gloria de Dios, expresada con la imagen del «cielo» y de «la derecha del Padre». La nube de la Escritura simboliza esa entrada en el dominio divino.
¿Volverá Cristo después de haber ascendido?
Sí. El Catecismo afirma que la humanidad de Jesús entra en el dominio de Dios «de donde ha de volver». Su retorno glorioso es objeto de la esperanza cristiana.
Si esta explicación sobre la ascensión de Cristo te ha ayudado a comprender y vivir mejor este misterio, {{CTA}}