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La oración de Jesús es el manantial del que brota toda plegaria cristiana, y comprenderla nos ayuda a orar como hijos ante el Padre. Este artículo recorre, con el Catecismo en la mano, cómo oraba el Señor y qué nos enseña su ejemplo.

¿Qué es la oración de Jesús según el Catecismo?

La oración de Jesús es la plegaria filial del Hijo único que vive su relación con el Padre dentro de su humanidad y en favor de los hombres. El Catecismo la presenta como el corazón del misterio cristiano de la plegaria.

El punto de partida es la Encarnación: en Cristo, la plegaria deja de ser solo una práctica y se convierte en diálogo del Hijo con el Padre. Por eso el Catecismo afirma: «El drama de la oración se nos revela plenamente en el Verbo que se ha hecho carne y que habita entre nosotros» (CIC 2598).

Contemplar esa plegaria del Señor es, según el mismo número, «aproximarnos a la santidad de Jesús Nuestro Señor como a la zarza ardiendo». Primero lo contemplamos a Él en oración, después escuchamos cómo nos enseña a orar.

¿Cómo aprendió a orar Jesús siendo verdadero hombre?

Jesús aprendió a orar como cualquier niño de su pueblo, recibiendo las fórmulas y los ritmos de la plegaria de Israel. El Catecismo lo expresa con claridad: «El Hijo de Dios, hecho Hijo de la Virgen, también aprendió a orar conforme a su corazón de hombre» (CIC 2599).

Lo aprendió de María, que meditaba en su corazón las maravillas del Todopoderoso, y en las palabras de la sinagoga de Nazaret y del Templo. Sin embargo, su plegaria brotaba de una fuente secreta y distinta, como insinúa a los doce años al decir: «Yo debía estar en las cosas de mi Padre».

Esta es la novedad que aporta su plegaria: la oración filial que el Padre esperaba de sus hijos es vivida por fin por el propio Hijo único en su Humanidad. Así, su plegaria humana abre para nosotros un camino nuevo hacia el Padre, como recordamos al hablar de qué es la oración cristiana.

¿Cuándo y dónde se retiraba Jesús a orar?

Jesús se retiraba a la soledad, sobre todo de noche y en la montaña, especialmente antes de los momentos decisivos de su misión. El Catecismo lo resume así: «Jesús se retira con frecuencia a un lugar apartado, en la soledad, en la montaña, con preferencia durante la noche, para orar» (CIC 2602).

El evangelista san Lucas subraya que el Señor ora antes de cada paso importante: antes de su Bautismo y de su Transfiguración, antes de elegir a los Doce y antes de la confesión de Pedro. Esta es una nota propia de la oración de Jesús: precede y acompaña toda decisión.

El Catecismo interpreta esos momentos con una frase decisiva: «La oración de Jesús ante los acontecimientos de salvación que el Padre le pide es una entrega, humilde y confiada, de su voluntad humana a la voluntad amorosa del Padre» (CIC 2600).

Párrafos clave del Catecismo sobre la oración de Jesús
Párrafo Idea principal
CIC 2598 El drama de la oración se revela en el Verbo hecho carne.
CIC 2599 Jesús aprende a orar como hombre, de María y de su pueblo.
CIC 2600 Su oración es entrega de la voluntad humana a la del Padre.
CIC 2602 Se retira a la soledad y a la noche para orar.
CIC 2607 Con su oración, Jesús nos enseña a orar.

¿Qué nos enseña Jesús sobre el modo de orar?

Jesús nos enseña a orar con su propio ejemplo antes que con sus palabras, conduciéndonos como un pedagogo hacia el Padre. El Catecismo lo formula de modo directo: «Con su oración, Jesús nos enseña a orar» (CIC 2607).

El Señor parte de lo que sus oyentes ya conocían por la Antigua Alianza y los prepara para la novedad del Reino. En el Sermón de la Montaña insiste en la conversión del corazón: reconciliarse con el hermano, amar a los enemigos y orar al Padre «en lo secreto».

También nos enseña a pedir con confianza filial. Igual que Él da gracias al Padre antes de recibir sus dones, nos pide creer ya recibido lo que pedimos, porque «todo es posible para quien cree». Sobre estas actitudes profundizamos al tratar las condiciones de una oración eficaz.

Toda esta enseñanza tiene un centro: contemplar al Hijo para aprender de Él. Por eso el Catecismo dice: «Contemplando y escuchando al Hijo, los hijos aprenden a orar al Padre» (CIC 2601).

¿Cómo fue su oración en la Pasión y en la Cruz?

En su Pasión, orar y entregarse fueron en Jesús una sola cosa, hasta sus últimas palabras en la Cruz. El Catecismo lo describe al recordar que el Señor deja entrever «la profundidad insondable de su plegaria filial» en Getsemaní y en el Calvario (CIC 2605).

Allí resuenan sus oraciones extremas: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» y «Padre, en tus manos pongo mi espíritu». En ese clamor del Verbo encarnado quedan recogidas todas las angustias y súplicas de la humanidad.

Y el Padre responde: acoge ese grito y, por encima de toda esperanza, escucha a su Hijo al resucitarlo. Para el lector que desee acudir a la fuente, el texto íntegro de estos números está disponible en el Catecismo de la Iglesia Católica en el sitio del Vaticano.

¿Cómo podemos imitar hoy la oración de Jesús?

Imitamos la oración de Jesús cuando oramos como hijos, con confianza y abandono a la voluntad del Padre. No se trata de copiar fórmulas, sino de adquirir su mismo corazón filial.

El Catecismo señala tres rasgos que podemos hacer nuestros:

  • Retiro y silencio: buscar, como el Señor, un lugar apartado para orar al Padre «en lo secreto».
  • Acción de gracias: dar gracias antes de recibir, sabiendo que el Padre escucha siempre.
  • Entrega de la voluntad: decir con Cristo «no mi voluntad, sino la tuya».

De este modo, la oración de Jesús deja de ser solo un relato del Evangelio y se convierte en la escuela donde aprendemos, día a día, a dirigirnos al Padre como verdaderos hijos.

Preguntas frecuentes

¿En qué Evangelio se subraya más su oración?

El Catecismo señala que el Evangelio según san Lucas subraya especialmente la acción del Espíritu Santo y el sentido de la oración en el ministerio de Cristo.

¿Cuáles son las dos oraciones más explícitas de Jesús en su ministerio?

Según el Catecismo, ambas comienzan con acción de gracias: la bendición al Padre que revela el Reino a los pequeños y la plegaria ante la resurrección de Lázaro.

¿Por qué se llama «sacerdotal» a la oración de Jesús sumo sacerdote?

La oración «sacerdotal» de Jesús ocupa un lugar único en la Economía de la salvación y muestra el carácter permanente de la plegaria de nuestro Sumo Sacerdote.

¿Quién enseñó humanamente a orar a Jesús?

El Catecismo indica que aprendió de su madre las fórmulas de oración, así como en la sinagoga de Nazaret y en el Templo de su pueblo.

Si este recorrido te ha ayudado, da un paso más: dedica hoy unos minutos al silencio y haz tuya la plegaria del Señor. {{CTA}}

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