El pan nuestro de cada día es la cuarta petición del Padrenuestro y, en ella, Jesús nos enseña a pedir al Padre tanto el alimento del cuerpo como el del alma. Este artículo explica su sentido material, espiritual y eucarístico según el Catecismo.
¿Qué significa «el pan nuestro de cada día»?
El pan nuestro de cada día es la petición con la que confiamos al Padre el sustento necesario para la vida. El Catecismo enseña que abarca todos los bienes, materiales y espirituales, que de verdad necesitamos.
El Catecismo lo expresa así: «El Padre que nos da la vida no puede dejar de darnos el alimento necesario para ella, todos los bienes convenientes, materiales y espirituales» (CIC 2830).
Esta confianza no nos vuelve pasivos. Coopera con la Providencia y nos libra, según el mismo texto, «de toda inquietud agobiante y de toda preocupación». Pedir el pan de cada día es, ante todo, un acto de fe en la bondad del Padre.
¿Por qué decimos «danos» y «nuestro»?
Decimos «danos» porque es la confianza de los hijos que lo esperan todo del Padre, y «nuestro» porque oramos en solidaridad con todos los hombres. La petición nunca es individualista ni egoísta.
El Catecismo afirma: «‘Danos’: es hermosa la confianza de los hijos que esperan todo de su Padre» (CIC 2828). Con esta súplica reconocemos hasta qué punto Dios es bueno más allá de toda bondad.
El «nuestro» recuerda que el pan es «uno» para «muchos». Por eso la petición invita a compartir los bienes «no por la fuerza sino por amor, para que la abundancia de unos remedie las necesidades de otros» (CIC 2833). Quien reza el pan nuestro de cada día asume también la suerte de sus hermanos.
¿Pedimos solo el pan material?
No, no pedimos solo el pan material, aunque este queda incluido y nos compromete con quienes pasan hambre. La existencia de personas hambrientas revela una hondura mayor de esta petición.
El Catecismo subraya esta responsabilidad: «El drama del hambre en el mundo llama a los cristianos que oran en verdad a una responsabilidad efectiva hacia sus hermanos» (CIC 2831). Esta súplica no puede separarse de las parábolas del pobre Lázaro y del juicio final.
Orar y trabajar van unidos en la tradición cristiana, resumida en el lema «Ora et labora» (CIC 2834). Tras nuestro esfuerzo, el alimento sigue siendo don del Padre, y por eso es bueno dar gracias en la bendición de la mesa.
Junto al pan del cuerpo existe otra hambre. El texto recuerda con la Escritura que «no sólo de pan vive el hombre» (Mt 4, 4, citado en CIC 2835), pues el hombre vive también de la Palabra de Dios y de su Espíritu.
¿Cómo se refiere esta petición al Pan de Vida?
El sentido específicamente cristiano de pedir el pan nuestro de cada día se refiere al Pan de Vida: la Palabra de Dios acogida en la fe y el Cuerpo de Cristo recibido en la Eucaristía. Así lo precisa el Catecismo en el número 2835.
Tomada al pie de la letra, la palabra griega epiousion «designa directamente el Pan de Vida, el Cuerpo de Cristo, ‘remedio de inmortalidad’ […] sin el cual no tenemos la Vida en nosotros» (CIC 2837).
San Agustín, recogido en el Catecismo, lo confirma al afirmar que «la Eucaristía es nuestro pan cotidiano». Este pan cotidiano se encuentra también en las lecturas y los himnos que la Iglesia ofrece cada día.
Por eso conviene celebrar la Eucaristía con frecuencia. Puedes profundizar en la oración del Padrenuestro y en el sentido de la Eucaristía como Pan de Vida para unir ambas dimensiones de la fe.
¿Qué quieren decir «hoy» y «de cada día»?
«Hoy» y «de cada día» expresan una confianza sin reserva en la Providencia y, a la vez, el Hoy eterno de Dios. No son meras indicaciones de tiempo, sino una pedagogía de la fe.
El «hoy» no se limita a nuestro tiempo mortal. Como enseña San Ambrosio recogido en el Catecismo: «Si recibes el pan cada día, cada día para ti es hoy» (CIC 2836).
La expresión «de cada día» tiene varios sentidos. Tomada cualitativamente «significa lo necesario a la vida»; ligada a lo celestial, apunta «al Festín del Reino, anticipado en la Eucaristía» (CIC 2837). De este modo, el pan de cada día reúne lo temporal y lo eterno.
| Párrafo | Idea principal |
|---|---|
| CIC 2828 | «Danos»: la confianza filial que lo espera todo del Padre. |
| CIC 2830 | El Padre nos da el alimento necesario, material y espiritual. |
| CIC 2831 | El hambre en el mundo exige una responsabilidad efectiva. |
| CIC 2833 | El pan «nuestro» invita a compartir los bienes por amor. |
| CIC 2835 | El sentido cristiano remite al Pan de Vida: Palabra y Eucaristía. |
| CIC 2837 | «De cada día»: lo necesario y el Cuerpo de Cristo. |
¿Cómo vivir el pan nuestro de cada día hoy?
Vivir esta petición hoy supone unir la oración confiada, el trabajo responsable y la caridad con los necesitados. El abandono filial no excluye el esfuerzo ni la solidaridad.
El Catecismo recuerda que la novedad del Reino «debe fermentar la tierra con el Espíritu de Cristo» (CIC 2832), instaurando la justicia en las relaciones personales y sociales. No hay estructura justa sin seres humanos que quieran ser justos.
Conviene también recuperar gestos sencillos como la bendición de la mesa, en la que damos gracias por el alimento (cf. CIC 2834). Puedes leer el texto completo de esta cuarta petición en el Catecismo publicado en vatican.va.
Así, cada vez que rezamos el pan nuestro de cada día, pedimos el sustento del cuerpo y, sobre todo, el Pan del cielo que nos une al Cuerpo del Salvador y hace de nosotros sus miembros.
Preguntas frecuentes
¿En qué parte del Padrenuestro está esta petición?
Es la cuarta petición de la Oración del Señor y abre la segunda serie, centrada en nuestras necesidades. El Catecismo la trata en los números 2828 a 2837.
¿Qué significa la palabra «epiousion»?
Es el término griego original traducido como «de cada día». El Catecismo señala que «no tiene otro sentido en el Nuevo Testamento» y admite un sentido temporal, cualitativo y celestial (CIC 2837).
¿Esta petición obliga a ayudar a los pobres?
Sí. El Catecismo la vincula a las parábolas del pobre Lázaro y del juicio final, pidiendo una responsabilidad efectiva hacia los hermanos que padecen hambre.
¿Por qué se relaciona con la Eucaristía?
Porque el sentido cristiano de esta petición apunta al Pan de Vida. El Catecismo enseña que la palabra griega designa directamente el Cuerpo de Cristo, «remedio de inmortalidad».
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