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El juicio final es la verdad de fe por la que Cristo glorioso vendrá al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos. Este artículo explica, con palabras del Catecismo, qué es, cuándo ocurrirá y qué revelará sobre la justicia de Dios.

Conviene precisar que esta enseñanza no busca infundir temor, sino sostener la esperanza: la historia tiene un término y un sentido, custodiados por Dios. El Catecismo lo sitúa dentro de la confesión «para juzgar a vivos y muertos».

¿Qué es el juicio final según el Catecismo?

Es el triunfo definitivo del bien sobre el mal que Cristo realizará al fin del mundo. El Catecismo lo resume así: «El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia» (CIC 681).

No es un episodio aislado, sino el desenlace de la historia de salvación. El texto enseña que «el triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final […] después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa» (CIC 677).

Por eso corona la obra de la Redención: es la victoria de Dios anunciada por los profetas y por Cristo mismo en su predicación.

¿Quién juzgará a vivos y muertos?

Juzgará Cristo, Señor de la vida eterna, a quien el Padre ha entregado todo juicio. El Catecismo lo afirma con claridad: «Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo» (CIC 679).

Ese derecho no es arbitrario, sino fruto de su entrega. El mismo párrafo dice que Cristo «adquirió» este derecho por su Cruz y que «el Padre también ha entregado todo juicio al Hijo» (cf. CIC 679).

Sin embargo, el Juez es ante todo el Salvador. El texto subraya que «el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar […] y para dar la vida que hay en él» (cf. CIC 679). Puedes profundizar en nuestro estudio sobre la Ascensión de Cristo y su señorío.

¿Cuándo tendrá lugar el juicio final?

Tendrá lugar al fin del mundo, en un momento que solo el Padre conoce. El Catecismo recuerda que el advenimiento glorioso de Cristo «se puede cumplir en cualquier momento», aunque «no nos toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad» (cf. CIC 673).

Desde la Ascensión vivimos ya en la última etapa. El texto afirma que estamos en la «última hora» y que «el final de la historia ha llegado ya a nosotros y la renovación del mundo está ya decidida de manera irrevocable» (CIC 670).

De ahí que el tiempo presente sea, según el Señor, «un tiempo de espera y de vigilia» (cf. CIC 672). El cristiano lo vive pidiendo en la Eucaristía que se apresure el retorno de Cristo: «Ven, Señor Jesús» (cf. CIC 671).

¿Qué prueba precederá al juicio final?

Antes del Juicio, la Iglesia deberá pasar por una última prueba que sacudirá la fe de muchos. El Catecismo lo enseña así: «Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes» (CIC 675).

Esa prueba culmina en una impostura religiosa. El texto dice que «la impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne» (CIC 675).

La Iglesia ha rechazado siempre toda falsificación del Reino futuro, llamada milenarismo, «sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, intrínsecamente perverso» (cf. CIC 676). La siguiente tabla recoge los párrafos clave de este misterio.

Párrafos clave del Catecismo sobre el Juicio del último día (CIC 668-682)
Párrafo Idea principal
CIC 670 Desde la Ascensión vivimos ya en la «última hora»: el final de la historia ha llegado a nosotros.
CIC 673 El advenimiento de Cristo es inminente y puede cumplirse en cualquier momento, aunque solo el Padre conoce la hora.
CIC 675 Antes del juicio, la Iglesia pasará por una prueba final, con la impostura suprema del Anticristo.
CIC 677 El triunfo de Dios sobre el mal tomará la forma de Juicio final tras la última sacudida cósmica.
CIC 678 En el Juicio se pondrán a la luz la conducta de cada uno y el secreto de los corazones.
CIC 679 Cristo, Redentor del mundo, posee el pleno derecho de juzgar las obras y los corazones.
CIC 681 Al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para el triunfo definitivo del bien sobre el mal.

¿Qué se revelará en el día del juicio?

Se revelará la verdad última de cada vida: la conducta de cada uno y lo escondido de su corazón. El Catecismo enseña que, siguiendo a los profetas y a Juan Bautista, «Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno […] y el secreto de los corazones» (CIC 678).

El criterio decisivo será el amor concreto al prójimo. El texto recuerda las palabras de Jesús: «Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (cf. CIC 678).

En realidad, cada uno se juzga ya a sí mismo en esta vida. El Catecismo afirma que «es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo» y es «retribuido según sus obras» (cf. CIC 679). Puede ampliarse en nuestro artículo sobre la resurrección de los muertos y la vida eterna.

¿Qué sentido tiene esta espera para el cristiano?

Da sentido y esperanza a la historia, pues asegura que el mal no tendrá la última palabra. El Catecismo enseña que «Cristo, el Señor, reina ya por la Iglesia, pero todavía no le están sometidas todas las cosas de este mundo» y que su triunfo «no tendrá lugar sin un último asalto de las fuerzas del mal» (cf. CIC 680).

Por eso la espera no es pasividad, sino vigilancia confiada. El cristiano sabe que el Reino «sólo entrará en la gloria a través de esta última Pascua», siguiendo a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. CIC 677).

Así, esta verdad ilumina el presente y reclama conversión. La certeza de que Cristo vendrá a juzgar a vivos y muertos invita a vivir desde ahora la caridad y la fidelidad al Evangelio. El texto completo puede consultarse en el artículo del Catecismo sobre la venida de Cristo a juzgar a vivos y muertos en el sitio oficial del Vaticano.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo el juicio final que el juicio particular?

No. El juicio particular tiene lugar en la muerte de cada persona, mientras que el juicio final se dará al fin del mundo, cuando Cristo venga en la gloria a manifestar públicamente el triunfo del bien sobre el mal (cf. CIC 681).

¿Podemos saber la fecha en que ocurrirá?

No. El Catecismo enseña que no nos toca conocer el tiempo ni el momento, fijados por el Padre con su autoridad, aunque el advenimiento de Cristo puede cumplirse en cualquier momento (cf. CIC 673).

¿Por qué se permite que el bien y el mal crezcan juntos hasta el final?

Porque, como el trigo y la cizaña, ambos crecen en el curso de la historia hasta que Cristo lleve a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal en el día del Juicio (cf. CIC 681).

¿Quién es el Anticristo del que habla el Catecismo?

Es la figura de la impostura religiosa suprema, un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. CIC 675).

Si esta meditación sobre el juicio final te ha ayudado a mirar el fin de los tiempos con esperanza y a vivir el presente con mayor fidelidad, {{CTA}}

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