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Comprender las notas de la Iglesia es descubrir por qué confesamos en el Credo que es una, santa, católica y apostólica. Este artículo explica, con el Catecismo en la mano, qué significa cada una de estas cuatro propiedades y por qué brotan de Cristo y no del esfuerzo humano.

¿Qué son las notas de la Iglesia?

Las notas de la Iglesia son los cuatro atributos con los que el Credo la confiesa: una, santa, católica y apostólica. Son rasgos esenciales que la identifican y revelan su misión en el mundo.

El Catecismo recoge la enseñanza del Concilio Vaticano II: «Esta es la única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el Credo que es una, santa, católica y apostólica» (CIC 811). Estos cuatro atributos, añade el texto, están «inseparablemente unidos entre sí» (CIC 811).

Conviene precisar que la Iglesia no se atribuye a sí misma estas propiedades. Es Cristo quien, por el Espíritu Santo, se las concede y la llama a ejercitarlas a lo largo de la historia. Por eso las notas de la Iglesia se reciben como un don, no como una conquista.

Quien desee situar estas verdades dentro del conjunto de la fe puede repasar antes qué es la Iglesia según el plan de Dios.

¿Por qué la Iglesia es una?

La Iglesia es una porque tiene un único origen, un único Fundador y una única alma, que es el Espíritu Santo. La primera de las notas de la Iglesia no es fruto de un acuerdo humano, sino reflejo de la unidad de Dios.

El Catecismo lo expresa con claridad: «El modelo y principio supremo de este misterio es la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Espíritu Santo, en la Trinidad de personas» (CIC 813). De ese manantial trinitario brota toda la unidad eclesial.

Esa unidad se mantiene mediante vínculos visibles. El Catecismo enumera tres: «la profesión de una misma fe recibida de los Apóstoles; – la celebración común del culto divino, sobre todo de los sacramentos; – la sucesión apostólica por el sacramento del orden» (CIC 815).

La unidad, sin embargo, admite una gran diversidad de dones, culturas y tradiciones legítimas. Esa riqueza, lejos de oponerse a la unidad, la enriquece (cf. CIC 814).

¿En qué sentido la Iglesia es santa?

La Iglesia es santa porque Cristo, el solo santo, la amó, se entregó por ella y la llenó del don del Espíritu Santo. Su santidad no procede de los méritos de sus miembros, sino de su unión con el Señor.

El Catecismo la llama, con la Escritura, «el Pueblo santo de Dios» (CIC 823), y recuerda que sus miembros son llamados «santos». Esta nota se sostiene en la santidad misma de Cristo, no en la perfección humana.

Por eso el texto enseña que la Iglesia, unida a Cristo, «está santificada por Él; por Él y en Él, ella también ha sido hecha santificadora» (CIC 824). Recibe la santidad y, a la vez, la comunica a los hombres.

Reconocer esta santidad, segunda de las notas de la Iglesia, no ignora el pecado de los miembros, sino que invita a la conversión continua para responder al don recibido.

¿Qué significa que la Iglesia es católica?

La Iglesia es católica porque en ella subsiste la plenitud de los medios de salvación que Cristo confió a sus Apóstoles. El término «católica» significa universal: destinada a todos los pueblos y todos los tiempos.

El Catecismo, citando al Concilio Vaticano II, enseña que la única Iglesia de Cristo «subsiste en […] la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él» (CIC 816). En ella se ofrece la plenitud total de los medios de salvación.

Esto no niega que «muchos elementos de santificación y de verdad» (CIC 819) existan fuera de sus límites visibles. Todos esos bienes provienen de Cristo y, de por sí, impelen hacia la unidad católica (cf. CIC 819).

Así, esta nota de la Iglesia expresa a la vez la plenitud de la fe y la apertura universal a toda la familia humana.

¿Por qué la Iglesia es apostólica?

La Iglesia es apostólica porque está edificada sobre los Apóstoles y conserva su fe mediante la sucesión apostólica. La cuarta de las notas de la Iglesia garantiza la continuidad con sus orígenes.

Ya vimos que uno de los vínculos visibles de la unidad es precisamente «la sucesión apostólica por el sacramento del orden» (CIC 815). Esa sucesión conserva, según el Catecismo, «la concordia fraterna de la familia de Dios».

El mismo Señor «la entregó a Pedro para que la pastoreara» y encargó a él y a los demás apóstoles «que la extendieran y la gobernaran» (cf. CIC 816). De ahí que la Iglesia permanezca presidida por el sucesor de Pedro y los obispos en comunión con él.

La apostolicidad, última de las notas de la Iglesia, es fidelidad viva a la fe profesada desde el principio y transmitida sin ruptura.

¿De dónde proceden las notas de la Iglesia?

Las notas de la Iglesia proceden de Cristo, que por el Espíritu Santo da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica. No son logros humanos, sino dones recibidos de su origen divino. Entender esto es la clave de las notas de la Iglesia.

El Catecismo lo afirma sin ambigüedad: «es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades» (CIC 811). La Iglesia recibe estas propiedades y está llamada a vivirlas.

Sólo la fe puede reconocer plenamente este origen divino; pero sus manifestaciones históricas son también signos que hablan a la razón humana (cf. CIC 812). Las cuatro notas de la Iglesia son, por eso, motivo de credibilidad.

  • Una: reflejo de la unidad del único Dios trino (cf. CIC 813).
  • Santa: santificada por Cristo, el solo santo (cf. CIC 823).
  • Católica: plenitud de los medios de salvación (cf. CIC 816).
  • Apostólica: fundada y conservada en la fe de los Apóstoles (cf. CIC 815).

Para profundizar en estas cuatro propiedades conviene leer el texto íntegro en el Catecismo de la Iglesia Católica en el sitio del Vaticano, donde se exponen con detalle.

También resulta iluminador comprender cómo se relacionan estas notas con la unidad de los cristianos y el camino del ecumenismo.

Las cuatro notas de la Iglesia y su idea principal según el Catecismo (CIC 811-824)
Nota Idea principal
Una Refleja la unidad del único Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo (CIC 813).
Santa Es el Pueblo santo de Dios, santificada por Cristo (CIC 823).
Católica Subsiste en ella la plenitud de los medios de salvación (CIC 816).
Apostólica Se conserva por la sucesión apostólica del sacramento del orden (CIC 815).

Preguntas frecuentes

¿Cuántas son las notas de la Iglesia?

Son cuatro: una, santa, católica y apostólica, tal como las confiesa el Credo y las recoge el Catecismo (cf. CIC 811).

¿Por qué se llaman «notas» o «propiedades»?

Porque son rasgos esenciales que identifican a la verdadera Iglesia de Cristo y que están inseparablemente unidos entre sí (cf. CIC 811).

¿Significa «católica» lo mismo que «universal»?

Sí: la catolicidad expresa que la Iglesia está destinada a todos los pueblos, pues en ella subsiste la plenitud de los medios de salvación (cf. CIC 816).

¿Contradice el pecado de los fieles la santidad de la Iglesia?

No, porque su santidad procede de Cristo, que la santifica, y no de la perfección de sus miembros (cf. CIC 823-824).

Si estas verdades te ayudan a amar más a la Iglesia, te animamos a dedicar unos minutos a la lectura serena de estos párrafos del Catecismo y a la oración. {{CTA}}

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