Las expresiones de la oración que la tradición cristiana recoge son tres: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Este artículo, con el Catecismo en la mano, explica en qué consiste cada una y cómo vivirlas día a día.
¿Cuáles son las expresiones de la oración según el Catecismo?
La tradición cristiana distingue tres expresiones de la oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Las tres tienen un rasgo común: el recogimiento del corazón.
El Catecismo parte de una verdad sencilla: por medio de palabras, mentales o vocales, nuestra oración toma cuerpo, pero lo más importante es la presencia del corazón ante Aquel a quien hablamos. Como recuerda citando a san Juan Crisóstomo: «Que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras, sino del fervor de nuestras almas» (CIC 2700).
Estas tres expresiones de la oración no se oponen ni compiten entre sí. Son grados de una misma vida orante que conduce a la unión con Dios. Si quieres situarlas en su contexto, conviene repasar antes qué es la oración cristiana.
¿Qué es la oración vocal y por qué es indispensable?
La oración vocal es la que asocia las palabras, mentales o pronunciadas, a la oración del corazón. El Catecismo la considera un fundamento de la vida cristiana.
Lo afirma con claridad: «La oración vocal es un elemento indispensable de la vida cristiana» (CIC 2701). Jesús mismo enseñó a sus discípulos una oración vocal, el «Padre Nuestro», y elevó la voz para expresar su oración personal.
Esta necesidad de asociar los sentidos a la oración interior responde a nuestra naturaleza: somos cuerpo y espíritu, y experimentamos la necesidad de traducir exteriormente nuestros sentimientos (cf. CIC 2702). Por eso conviene rezar con todo nuestro ser.
El Catecismo añade que incluso la más interior de las oraciones no puede prescindir de la vocal, porque «la oración se hace interior en la medida en que tomamos conciencia de Aquél «a quien hablamos»» (CIC 2704). Así, la oración vocal se convierte en una primera forma de oración contemplativa.
¿En qué consiste la meditación?
La meditación es una búsqueda orante que pone en juego el pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Es la segunda de las expresiones de la oración.
El Catecismo la define así: «La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el porqué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide» (CIC 2705). Suele apoyarse en un libro: la Escritura, los textos litúrgicos, los Padres espirituales.
Meditar lo leído conduce a apropiárselo confrontándolo con la propia vida (cf. CIC 2706). Se pasa de los pensamientos a la realidad, hasta poder preguntar con verdad: «Señor, ¿qué quieres que haga?».
- Hace intervenir el pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo (cf. CIC 2708).
- Profundiza en las convicciones de fe y fortalece la voluntad de seguir a Cristo.
- Se aplica a meditar «los misterios de Cristo», como en la lectio divina o en el Rosario.
El método importa menos que el camino: lo decisivo es avanzar con el Espíritu Santo por el único camino de la oración, que es Cristo Jesús (cf. CIC 2707).
¿Qué es la oración contemplativa?
La oración contemplativa es el trato silencioso de amistad con Dios, que sabe que nos ama. Es la más sencilla y, a la vez, la más alta de las expresiones de la oración.
Santa Teresa, citada por el Catecismo, responde a la pregunta: «No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (CIC 2709). La mirada queda centrada en el Señor.
El Catecismo subraya que «la oración contemplativa es la expresión más sencilla del misterio de la oración» (CIC 2713). Es un don y una gracia que sólo se acoge en la humildad y la pobreza, una relación de alianza que Dios establece en el fondo de nuestro ser.
Es mirada de fe fijada en Jesús. El Catecismo recoge la frase de un campesino de Ars: «Yo le miro y él me mira» (CIC 2715). Esta contemplación es también escucha de la palabra de Dios y silencio que alimenta el fuego del amor (cf. CIC 2716-2717).
¿En qué se distinguen estas tres formas de orar?
Se distinguen por el modo, no por el fin: las tres buscan la unión con Dios. La siguiente tabla resume cada una de las expresiones de la oración según el Catecismo.
| Expresión | Idea principal |
|---|---|
| Oración vocal | Asocia la palabra al corazón; elemento indispensable de la vida cristiana (CIC 2701). |
| Meditación | Búsqueda orante que pone en juego pensamiento, imaginación, emoción y deseo (CIC 2705). |
| Oración contemplativa | Trato de amistad y mirada de fe fijada en Jesús; la expresión más sencilla (CIC 2709. 2713). |
La oración contemplativa es, además, unión con la oración de Cristo, que la Iglesia celebra en la Eucaristía (cf. CIC 2718). No se trata de elegir una y descartar las otras, sino de dejar que el Espíritu nos conduzca de una a otra.
¿Cómo vivir cada día las expresiones de la oración?
Se viven dedicando un tiempo decidido a estar con el Señor, sin esperar a tenerlo libre. El Catecismo recuerda que la contemplación no se hace cuando se tiene tiempo, sino que se toma el tiempo de estar con el Señor (cf. CIC 2710).
Conviene comenzar «recogiendo» el corazón y todo nuestro ser bajo la moción del Espíritu Santo, para entrar en la presencia de Aquel que nos espera (cf. CIC 2711). Esa entrega humilde y pobre a la voluntad amorosa del Padre es el alma de las expresiones de la oración.
El texto completo puede consultarse en el Catecismo de la Iglesia Católica publicado por el Vaticano. Para dar un paso más, puedes ver también cómo practicar la lectio divina como escuela de meditación.
Preguntas frecuentes
¿Hay que elegir una sola forma de orar?
No. Las tres expresiones se complementan; el Espíritu Santo conduce de la oración vocal a la meditación y a la contemplación según cada momento de la vida (cf. CIC 2700-2719).
¿Se puede contemplar siempre, aunque no se pueda meditar?
Sí. El Catecismo enseña que no siempre se puede meditar, pero sí entrar en contemplación en cualquier circunstancia de salud, trabajo o afectividad (cf. CIC 2710).
¿La oración vocal es para principiantes?
No. Es indispensable para todos; incluso la oración más interior no puede prescindir de ella, y conduce ya a la contemplación (cf. CIC 2701. 2704).
¿Qué se necesita para la oración contemplativa?
Humildad y pobreza de corazón, porque es un don y una gracia, no fruto de una técnica; es una relación de alianza que Dios establece en nosotros (cf. CIC 2713).
Si estas líneas te ayudan a entender las expresiones de la oración, elige hoy un momento concreto y dedica unos minutos a hablar con Dios desde el corazón. {{CTA}}