La creación del mundo es una de las verdades fundamentales de la fe cristiana, y este artículo la explica con el Catecismo de la Iglesia Católica en la mano. Encontrarás respuestas claras, en formato de preguntas, con citas verbatim de los párrafos sobre el Creador.
¿Qué enseña el Catecismo sobre la creación del mundo?
La creación del mundo es la afirmación de que Dios ha dado principio a todo lo que existe fuera de Él. Con esta verdad comienza toda la profesión de fe cristiana.
El Catecismo abre este tema citando la Escritura: «En el principio, Dios creó el cielo y la tierra» (CIC 279). El Símbolo de la fe recoge estas palabras solemnes confesando a Dios Padre Todopoderoso como «el Creador del cielo y de la tierra», «de todo lo visible y lo invisible».
Esta verdad no es un dato aislado, sino el punto de partida de la historia de la salvación. El Catecismo enseña que la creación es «el fundamento de «todos los designios salvíficos de Dios», «el comienzo de la historia de la salvación»» (CIC 280), que culmina en Cristo.
Por eso la liturgia de la Noche Pascual comienza con el relato de la creación, leído a la luz de la nueva creación en Cristo. Si quieres profundizar en el plan divino que se inicia aquí, puedes leer también sobre la Revelación divina y la Alianza de Dios con su pueblo.
¿Por qué es tan importante la catequesis sobre la creación?
La catequesis sobre la creación es importante porque responde a las preguntas más hondas del ser humano sobre su origen y su fin. Toca los fundamentos mismos de la vida humana y cristiana.
El Catecismo lo afirma con fuerza: «La catequesis sobre la Creación reviste una importancia capital. Se refiere a los fundamentos mismos de la vida humana y cristiana» (CIC 282). En ese mismo párrafo recoge las preguntas perennes: «¿De dónde venimos?», «¿A dónde vamos?», «¿Cuál es nuestro origen?», «¿Cuál es nuestro fin?».
Estas dos cuestiones, la del origen y la del fin, son inseparables. Son decisivas para el sentido y la orientación de nuestra vida y de nuestro obrar.
La fe sobre la creación del mundo no responde solo a una curiosidad: orienta toda la existencia hacia Aquel que nos ha llamado a la vida y nos espera como término.
¿Se opone la ciencia a la fe sobre el origen del mundo?
No, la ciencia y la fe sobre la creación del mundo no se oponen, porque responden a preguntas de orden distinto. Las investigaciones científicas iluminan el «cómo»; la fe revela el «sentido» y el «porqué».
El Catecismo valora positivamente el saber humano sobre los orígenes. Reconoce que estas investigaciones «nos invitan a admirar más la grandeza del Creador, a darle gracias por todas sus obras y por la inteligencia y la sabiduría que da a los sabios e investigadores» (CIC 283).
Sin embargo, hay una pregunta que supera el dominio de las ciencias naturales. Como enseña el Catecismo, se trata «de descubrir cuál es el sentido de tal origen: si está gobernado por el azar, un destino ciego, una necesidad anónima, o bien por un Ser transcendente, inteligente y bueno, llamado Dios» (CIC 284).
La razón humana puede, por sí misma, reconocer la existencia de Dios Creador a través de sus obras. La fe viene después a confirmar y esclarecer la razón para la justa inteligencia de esta verdad.
¿Quién creó el mundo según el Catecismo?
Según el Catecismo, la creación del mundo es obra de la Santísima Trinidad: del Padre, por el Hijo y en el Espíritu Santo. Solo Dios es creador en sentido propio.
El Catecismo precisa el sentido del primer versículo del Génesis: «Solo Él es creador (el verbo «crear» –en hebreo bara– tiene siempre por sujeto a Dios)» (CIC 290). La totalidad de lo que existe depende enteramente de Aquel que le da el ser.
El Nuevo Testamento revela que Dios creó todo por su Verbo eterno, su Hijo amado: «Todo fue hecho por él y sin él nada ha sido hecho» (CIC 291). La fe de la Iglesia confiesa también la acción creadora del Espíritu Santo, llamado «dador de vida» y «el Espíritu Creador».
Por eso el Catecismo concluye con una fórmula clara: «La creación es la obra común de la Santísima Trinidad» (CIC 292). Esta acción del Hijo y del Espíritu es inseparablemente una con la del Padre.
El texto recoge la imagen de san Ireneo, que llama al Hijo y al Espíritu «sus manos», con las que el Padre realiza la creación del mundo.
| Párrafo | Idea principal |
|---|---|
| CIC 279 | «En el principio, Dios creó el cielo y la tierra»: así comienza la Escritura. |
| CIC 280 | La creación es el fundamento de los designios salvíficos de Dios. |
| CIC 282 | La catequesis sobre la creación reviste una importancia capital. |
| CIC 286 | La razón humana puede conocer a Dios Creador por sus obras. |
| CIC 290 | Solo Dios es creador; «crear» (bara) tiene siempre a Dios por sujeto. |
| CIC 292 | La creación es la obra común de la Santísima Trinidad. |
| CIC 293 | El mundo ha sido creado para la gloria de Dios. |
¿Para qué fue creado el mundo?
El mundo fue creado para la gloria de Dios, no para aumentarla, sino para manifestarla y comunicarla. Esta es la finalidad última de toda la creación.
El Catecismo lo enseña como verdad fundamental que la Escritura y la Tradición no cesan de celebrar: «El mundo ha sido creado para la gloria de Dios» (CIC 293). Y añade, con san Buenaventura, que Dios crea «no para aumentar su gloria, sino para manifestarla y comunicarla».
La razón de fondo es el amor. Dios no tiene otra razón para crear que su amor y su bondad, según la bella expresión recogida en el mismo párrafo: «Abierta su mano con la llave del amor surgieron las criaturas».
Así, la creación del mundo no responde a ninguna necesidad divina, sino a la libre generosidad de Dios, que quiso hacer partícipes a sus criaturas de su ser, de su sabiduría y de su bondad.
Puedes leer el texto íntegro en el párrafo del Catecismo sobre el Creador en el sitio oficial del Vaticano, donde se exponen estos números con todas sus referencias. Para entender mejor en quién se cumple este designio, puedes ver también nuestra guía sobre quién es Jesucristo según el Catecismo.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que Dios creó «de la nada»?
Significa que Dios no necesitó ninguna materia preexistente ni ayuda alguna para crear. Por su sola palabra dio el ser a todo lo que existe, manifestando así su poder soberano.
¿Es el mundo material algo malo?
No, el mundo material es bueno porque procede de la bondad de Dios. El relato del Génesis repite que Dios vio que todo lo creado «era bueno», y la Iglesia ha defendido siempre esta verdad.
¿Por qué el Génesis ocupa un lugar único en la Biblia?
Porque sus primeros capítulos expresan, en lenguaje solemne, las verdades de la creación, de su origen y de su fin en Dios. Leídos a la luz de Cristo, son la fuente principal de la catequesis sobre el «comienzo».
¿La creación es solo obra del Padre?
No, aunque la creación se atribuye particularmente al Padre, es obra común de la Santísima Trinidad. El Padre crea por el Hijo y en el Espíritu Santo, principio único e indivisible.
Si este recorrido por la creación del mundo a la luz del Catecismo te ha ayudado, {{CTA}}