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El Credo es la profesión de fe que resume aquello que creen los cristianos (CIC 187). En este artículo respondemos las preguntas más habituales sobre qué es, por qué se llama también «Símbolo de la fe», cómo está estructurado y cuáles son sus dos versiones principales. La intención es ofrecer una guía breve y fiel a lo que enseña la Iglesia.

¿Qué es el Credo?

El Credo es una síntesis o profesión de fe que resume lo que profesan los cristianos (CIC 187). Recibe ese nombre porque su primera palabra es, normalmente, «Creo».

Antes de exponer el contenido de la fe, el Catecismo invita a preguntarse qué significa creer: la fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, ofreciendo al mismo tiempo una luz al que busca el sentido último de su vida (CIC 26).

Por eso el Credo no es una simple lista de afirmaciones, sino la expresión condensada de esa respuesta confiada a Dios que se da a conocer.


¿Por qué se llama Símbolo de la fe?

Se llama así porque la palabra griega symbolon designaba la mitad de un objeto partido que servía como señal para reconocerse (CIC 188). Al unir las partes rotas, se verificaba la identidad del portador.

De ahí que el Símbolo de la fe sea, ante todo, un signo de identificación y de comunión entre los creyentes. La palabra symbolon significa también recopilación o suma: el Credo recoge las verdades esenciales de la fe en una fórmula compartida.


¿Cuántas partes tiene el Credo?

El Credo se divide en tres partes, siguiendo la fe trinitaria profesada en el Bautismo (CIC 190). El Catecismo recuerda que la primera profesión de fe se hace precisamente en el Bautismo, «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (CIC 189).

  • Primera parte: la primera Persona divina y la obra admirable de la creación.
  • Segunda parte: la segunda Persona divina y el misterio de la Redención.
  • Tercera parte: la tercera Persona divina, fuente y principio de nuestra santificación.

Esta estructura trinitaria explica por qué el Credo se vive estrechamente unido a los sacramentos. Puedes ampliarlo en nuestro artículo sobre qué son los sacramentos según el Catecismo.


¿Por qué decimos «creo» y «creemos»?

Porque la fe es a la vez personal y eclesial. Quien dice «Yo creo» dice también «me adhiero a lo que nosotros creemos» (CIC 185). La comunión en la fe necesita un lenguaje común que una a todos en la misma confesión.

El Catecismo subraya que la fe es un acto personal, la respuesta libre del hombre a Dios, pero no es un acto aislado: nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo (CIC 166). Cada creyente recibe la fe de otros y está llamado a transmitirla, como un eslabón en una gran cadena.


¿Cuáles son los dos credos principales?

Entre todos los símbolos, dos ocupan un lugar muy particular en la vida de la Iglesia (CIC 193):

  • El Símbolo de los Apóstoles: considerado el resumen fiel de la fe de los apóstoles y antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma (CIC 194).
  • El Símbolo de Nicea-Constantinopla: que debe su gran autoridad a ser fruto de los dos primeros concilios ecuménicos (CIC 195).

Ambos profesan la misma fe, aunque con distinta extensión y origen histórico.


¿Caducan los credos antiguos?

No. Ninguno de los símbolos de las distintas etapas de la vida de la Iglesia puede considerarse superado o inútil (CIC 193). Todos nos ayudan a captar y profundizar hoy la fe de siempre.

Términos y referencias en torno al Credo según el Catecismo
Nº CIC Tema Idea clave
187 Credo Profesión de fe que comienza por «Creo»
188 Símbolo Signo de comunión entre los creyentes
190 Estructura Tres partes: Padre, Hijo y Espíritu Santo
194 Apóstoles Antiguo símbolo bautismal de Roma
195 Nicea-Constantinopla Fruto de los primeros concilios

Puedes leer el texto completo en el Catecismo de la Iglesia Católica, en su primera parte, dedicada a la profesión de la fe.


¿Qué significa recitar el Credo?

Recitar con fe el Credo es entrar en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y también con toda la Iglesia que nos transmite la fe (CIC 197). No es repetir una fórmula de memoria, sino renovar la entrega que se hizo el día del Bautismo, cuando la vida entera fue confiada a la «regla de doctrina».

El Catecismo describe el Símbolo como «el sello espiritual», la meditación del corazón y el tesoro del alma del creyente (CIC 197). Por eso conviene conocerlo y rezarlo con atención, dejando que cada afirmación alimente la vida espiritual.

La exposición clásica de la fe sigue el Símbolo de los Apóstoles, considerado el más antiguo catecismo romano, completado con referencias al Niceno-Constantinopolitano, que suele ser más explícito (CIC 196). Esta vida de fe se nutre, además, del trato con Dios: puedes verlo en nuestro artículo sobre qué es la oración según el Catecismo.


Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo Credo que Símbolo de la fe?

Sí. Son distintos nombres para las síntesis de la fe que profesan los cristianos (CIC 187).

¿De dónde viene la palabra símbolo?

Del griego symbolon, la mitad de un objeto partido usada como señal de reconocimiento (CIC 188).

¿Por qué se estructura en tres?

Por la fe en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo (CIC 190).

¿Dónde se profesa por primera vez?

En el Bautismo, que es el símbolo bautismal originario (CIC 189).

¿Qué Credo sigue el Catecismo para explicar la fe?

Sigue el Símbolo de los Apóstoles, completado con el Niceno-Constantinopolitano por ser más detallado (CIC 196).

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