/** * ECV — Blog: layout horizontal (foto pequena izquierda, titulo encima del resumen) * + ocultar meta. Tema Divi (.et_pb_post). */ echo '';

El sacramento del Orden prolonga en la Iglesia la misión que Cristo confió a los Apóstoles y configura a quien lo recibe con Cristo Cabeza y Pastor. Este artículo explica, con el Catecismo en la mano, qué es, qué grados comprende y qué gracia comunica.

¿Qué es el sacramento del Orden?

El sacramento del Orden es aquel por el que la misión recibida de Cristo sigue ejerciéndose en la Iglesia a lo largo de la historia. No es una promoción humana ni un cargo administrativo, sino la transmisión sacramental del ministerio apostólico.

El Catecismo lo define con claridad: «El Orden es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico» (CIC 1536).

Por eso, comprenderlo a fondo exige mirar más allá de la persona del ministro. Lo que se transmite es un don que viene de Cristo y que la Iglesia custodia desde los tiempos apostólicos.

¿Cuáles son los tres grados del Orden?

El sacramento del Orden comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado. Así lo afirma el Catecismo de forma expresa: «Comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado» (CIC 1536).

Cada grado tiene su función propia dentro del único ministerio ordenado. La liturgia los nombra, según recuerda el Catecismo, como ordo episcoporum, ordo presbyterorum y ordo diaconorum.

  • Episcopado: plenitud del Orden; el obispo es sucesor de los Apóstoles.
  • Presbiterado: los presbíteros colaboran con el obispo en el servicio del pueblo de Dios.
  • Diaconado: los diáconos son ordenados para el servicio de la caridad, la Palabra y la liturgia.

¿Por qué se llama «Orden» este sacramento?

Se llama «Orden» porque la palabra designaba en la antigüedad romana cuerpos constituidos, sobre todo el cuerpo de los que gobiernan. El Catecismo explica que en la Iglesia hay cuerpos que la Tradición llama desde antiguo con el nombre de ordines: el orden de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos.

La integración en uno de esos cuerpos se hace por la ordinatio, un acto sacramental que va más allá de una simple elección o designación. El signo visible de esta consagración es la imposición de manos del obispo con la oración consecratoria.

Esto distingue este sacramento de cualquier nombramiento meramente humano. La ordinatio confiere un don del Espíritu Santo, como veremos a continuación.

¿Cómo participa el ordenado en el único sacerdocio de Cristo?

El ordenado participa del único sacerdocio de Cristo mediante el sacerdocio ministerial, que se distingue del sacerdocio común de los fieles. Ambos están ordenados el uno al otro, pero su diferencia es esencial y no solo de grado.

El Catecismo lo enseña con precisión: el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común, «aunque su diferencia es esencial y no sólo en grado, están ordenados el uno al otro; […] ambos, en efecto, participan […], cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo» (CIC 1547).

El sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común. No anula la dignidad bautismal de los fieles, sino que la sirve, ayudando a desarrollar la gracia recibida en el Bautismo. Puedes profundizar en esa dignidad común en nuestro artículo sobre el sacerdocio bautismal de todos los fieles.

¿Qué significa actuar «in persona Christi Capitis»?

Significa que, en el ministerio del ordenado, es Cristo mismo quien está presente a su Iglesia como Cabeza. El sacerdote no actúa en nombre propio, sino representando a Cristo.

El Catecismo lo describe así: «En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente a su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, Sumo Sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad» (CIC 1548).

Esta presencia no exime al ministro de sus flaquezas humanas. El Catecismo recuerda que el ministro no está libre del pecado, aunque ni siquiera su debilidad puede impedir el fruto de la gracia en los sacramentos. La eficacia del signo depende de Cristo, no de la santidad del que lo administra.

¿Qué gracia y qué poder confiere el sacramento del Orden?

El sacramento del Orden confiere un don del Espíritu Santo que capacita para ejercer un «poder sagrado» que solo puede venir de Cristo. No se trata de un poder humano, sino de una autoridad recibida para el servicio.

El Catecismo lo expresa al hablar de la ordinatio, que «confiere un don del Espíritu Santo que permite ejercer un «poder sagrado» (sacra potestas) […] que sólo puede venir de Cristo, a través de su Iglesia» (CIC 1538). Por eso el sacerdocio ordenado es enteramente ministerial.

El Catecismo añade que «El sacramento del Orden comunica «un poder sagrado», que no es otro que el de Cristo» (CIC 1551). De ahí que el ejercicio de esa autoridad deba medirse según el modelo de Cristo, que por amor se hizo servidor de todos.

Quien desea ahondar en el conjunto de los siete sacramentos puede consultar nuestra introducción a los sacramentos al servicio de la comunión, donde se sitúa el Orden en su contexto.

Párrafos clave del Catecismo sobre el sacramento del Orden
Párrafo (CIC) Idea principal
CIC 1536 El Orden es el sacramento del ministerio apostólico y comprende tres grados.
CIC 1538 La ordinatio confiere un don del Espíritu Santo y un «poder sagrado» que viene de Cristo.
CIC 1547 El sacerdocio ministerial y el común difieren en esencia y se ordenan mutuamente.
CIC 1548 El ministro actúa in persona Christi Capitis: Cristo está presente como Cabeza.
CIC 1551 El sacerdocio ordenado es ministerial: un servicio enteramente referido a Cristo.

El texto completo de estos párrafos puede leerse en el Catecismo de la Iglesia Católica publicado por la Santa Sede, fuente segura para profundizar en cada afirmación.

Preguntas frecuentes

¿Quién puede recibir este sacramento?

Según la enseñanza de la Iglesia, recibe válidamente la ordenación el varón bautizado llamado por Dios y reconocido idóneo por la autoridad eclesial. La vocación se discierne en comunión con el obispo.

¿Se puede recibir el Orden más de una vez?

No. Este sacramento imprime un carácter espiritual indeleble, por lo que no puede repetirse ni conferirse de forma temporal. Es una consagración para siempre.

¿Quién es el ministro que ordena?

El ministro de la ordenación es el obispo válidamente consagrado. Mediante la imposición de manos y la oración consecratoria transmite el ministerio recibido de los Apóstoles.

¿En qué se distingue del sacramento del Matrimonio?

Ambos están al servicio de la comunión y de la misión, pero el Orden ordena al servicio del pueblo de Dios mediante el ministerio sagrado, mientras que el Matrimonio santifica la vida conyugal y familiar.

Si este artículo te ha ayudado a comprender mejor el sacramento del Orden, {{CTA}} y comparte esta enseñanza con quienes buscan crecer en la fe.

Empieza gratis. Crece a tu ritmo.

La mayor parte de El Campus Verde es de acceso libre. Si quieres colaborar para que este sitio siga creciendo —o acceder al Aula IA, nuestra herramienta premium— inscríbete cuando quieras.

Cursos y recursos siempre libres · Aula IA por suscripción · Cancela cuando quieras