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La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios puesta por escrito, y este artículo explica, con el Catecismo en la mano, qué es, cómo se interpreta y qué lugar ocupa en la vida de la Iglesia. Encontrarás respuestas claras y citas verbatim del Catecismo.

¿Qué es la Sagrada Escritura según el Catecismo?

La Biblia es la Palabra de Dios expresada en palabras humanas para revelarse a los hombres. El Catecismo presenta esta verdad como el fundamento de toda la fe cristiana.

Lo afirma con claridad al inicio: «En la condescendencia de su bondad, Dios, para revelarse a los hombres, les habla en palabras humanas: «La palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo semejante a los hombres»» (CIC 101). Dios desciende así hasta nosotros para entablar un diálogo de amor.

A través de todas las palabras del texto sagrado, Dios pronuncia en realidad una sola palabra: su Verbo único, en quien se da a conocer en plenitud.

El Catecismo añade que en ella «la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza» porque no recibe solamente una palabra humana, sino «lo que es realmente: la Palabra de Dios» (CIC 104). Quien quiera profundizar en cómo se transmite esta Palabra puede leer también sobre la Tradición apostólica y la Revelación divina.

¿Por qué Dios es el autor de la Biblia?

Dios es el autor de la Biblia porque inspiró a quienes la escribieron, actuando en ellos y por ellos. La inspiración del Espíritu Santo es lo que hace de estos libros Palabra de Dios.

El Catecismo lo afirma sin rodeos: Dios es el autor de la Sagrada Escritura. Y precisa: «Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo» (CIC 105). Todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos.

Esto no anula la libertad ni el talento de los autores humanos. Dios «se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos» y que, obrando Dios en ellos, «pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería» (CIC 106).

De ahí brota la verdad de la Escritura. El Catecismo enseña que los libros sagrados «enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra» (CIC 107). La fe cristiana, sin embargo, no es una «religión del Libro», sino del Verbo encarnado y vivo.

¿Cómo se interpreta correctamente la Sagrada Escritura?

La Escritura se interpreta correctamente atendiendo a lo que los autores humanos quisieron afirmar y a lo que Dios quiso manifestar por medio de ellos. La interpretación auténtica nunca se separa del Espíritu que la inspiró.

Para descubrir la intención de los autores sagrados hay que tener en cuenta su tiempo, su cultura y los «géneros literarios» de la época. Pero, por ser inspirada, rige otro principio decisivo: «La Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita» (CIC 111).

El Catecismo señala tres criterios para leerla conforme al Espíritu:

  • La unidad de toda la Escritura: los libros forman una sola obra cuyo centro es Cristo.
  • La Tradición viva de toda la Iglesia: en ella se conserva la memoria viva de la Palabra de Dios.
  • La analogía de la fe: la cohesión de las verdades entre sí y en el conjunto de la Revelación.

Estos criterios garantizan que la lectura no quede en mera opinión personal, sino que madure bajo el juicio de la Iglesia.

¿Qué sentidos tiene la Escritura?

La Escritura tiene un sentido literal y un sentido espiritual, y este último se subdivide en alegórico, moral y anagógico. La concordancia de estos sentidos da toda su riqueza a la lectura creyente.

El sentido literal es el significado por las palabras del texto, descubierto por una exégesis rigurosa. El Catecismo lo subraya como base de todo lo demás: «Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal» (CIC 116).

El sentido espiritual reconoce que los acontecimientos narrados pueden ser signos. El alegórico muestra su significación en Cristo; el moral mueve a un obrar justo; y el anagógico orienta hacia la Patria celeste.

Párrafos clave del Catecismo sobre la Sagrada Escritura
Párrafo Idea principal
CIC 101 Dios habla en palabras humanas para revelarse a los hombres.
CIC 104 En ella la Iglesia encuentra su alimento: es la Palabra de Dios.
CIC 105 Dios es el autor de la Escritura por inspiración del Espíritu Santo.
CIC 107 Los libros inspirados enseñan sin error la verdad para nuestra salvación.
CIC 111 La Escritura se lee con el mismo Espíritu con que fue escrita.
CIC 116 Todos los sentidos se fundan sobre el sentido literal.
CIC 120 El canon comprende 46 libros del Antiguo y 27 del Nuevo Testamento.

¿Qué libros componen el canon de la Biblia?

El canon de la Biblia comprende cuarenta y seis libros del Antiguo Testamento y veintisiete del Nuevo. La Tradición apostólica ayudó a la Iglesia a discernir qué escritos constituyen la lista de los Libros Santos.

Según el Catecismo, esta lista integral, llamada «canon», incluye «para el Antiguo Testamento 46 escritos (45 si se cuentan Jr y Lm como uno solo), y 27 para el Nuevo» (CIC 120). El Antiguo Testamento conserva un valor permanente, pues sus libros son divinamente inspirados y la Antigua Alianza no ha sido revocada.

Los Evangelios ocupan el corazón de toda la Escritura, por ser el testimonio principal de la vida y la doctrina de Jesús. Para conocer mejor la figura central de la Biblia, puedes leer nuestra guía sobre quién es Jesucristo según el Catecismo.

¿Qué lugar ocupa la Escritura en la vida de la Iglesia?

La Escritura es alimento y fuerza para la Iglesia, que la venera con la misma reverencia que tributa al Cuerpo del Señor. De ahí que ocupe un lugar central en la vida de los creyentes.

El Catecismo lo expresa así: «la Iglesia ha venerado siempre las divinas Escrituras como venera también el Cuerpo del Señor. No cesa de presentar a los fieles el Pan de vida que se distribuye en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo» (CIC 103). En sus páginas «el Padre que está en el cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos» (CIC 104).

Por eso la fe cristiana no es una «religión del Libro», sino del Verbo encarnado y vivo. El Catecismo precisa que es preciso «que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas» (CIC 108).

Quien desee leer el texto íntegro puede consultar el artículo del Catecismo sobre la Sagrada Escritura en el sitio oficial del Vaticano, donde se exponen estos párrafos con todas sus referencias.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo la Biblia que la Sagrada Escritura?

Sí, ambos términos designan el conjunto de los libros inspirados por Dios. «Biblia» proviene del griego y significa «los libros», mientras que «Sagrada Escritura» subraya su carácter sagrado e inspirado.

¿En qué se diferencia el Antiguo del Nuevo Testamento?

El Antiguo Testamento prepara la venida de Cristo, y el Nuevo da cumplimiento a esa promesa. Ambos son verdadera Palabra de Dios y se iluminan mutuamente dentro del único plan divino.

¿Por qué los Evangelios tienen un lugar especial?

Porque son el corazón de todas las Escrituras y su centro es Cristo Jesús. Transmiten fielmente lo que él hizo y enseñó para la salvación de los hombres.

¿Puede cualquier fiel leer e interpretar la Biblia?

Todo fiel está invitado a la lectura asidua de la Escritura, siempre dentro de la fe y la Tradición de la Iglesia. La interpretación última corresponde al juicio de la Iglesia, que recibió el oficio de conservar la Palabra de Dios.

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