La unción de los enfermos es el sacramento que conforta a quien sufre por enfermedad grave o por la vejez. Este artículo explica, con el Catecismo en la mano, qué es, quién puede recibirla, quién la administra y qué frutos otorga.
¿Qué es la unción de los enfermos?
Se trata de uno de los siete sacramentos, destinado de modo especial a reconfortar a quienes padecen una enfermedad grave. No es un rito mágico, sino un verdadero encuentro con Cristo, médico de las almas y de los cuerpos.
El Catecismo lo afirma con claridad: «La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe un sacramento especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad: la Unción de los enfermos» (CIC 1511). Este sacramento une al enfermo con la pasión redentora de Cristo.
Por eso la finalidad de este sacramento no se reduce a la salud física. Como recuerda el concilio, «toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve» (CIC 1499).
¿Dónde se fundamenta este sacramento en la Escritura?
Se fundamenta sobre todo en la carta de Santiago, que recoge un rito propio de la Iglesia apostólica en favor de los enfermos. La Tradición ha reconocido en él uno de los siete sacramentos.
El Catecismo cita el texto sagrado de manera literal: «Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (St 5,14-15).
Esta práctica enlaza con el ministerio del propio Jesús, que envió a sus discípulos a sanar. El evangelio narra que «expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban» (Mc 6,12-13).
¿Quién puede recibir la unción de los enfermos?
Puede recibirla todo fiel que comienza a estar en peligro de muerte por enfermedad o por vejez. No es, por tanto, un sacramento reservado únicamente a los moribundos.
El Catecismo lo precisa citando al concilio: la unción «no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez» (CIC 1514).
Conviene además tener presente que la unción puede repetirse:
- Si el enfermo recupera la salud y, más adelante, recae en otra enfermedad grave.
- Si, en el curso de la misma enfermedad, esta se agrava.
- Antes de una operación importante.
- En las personas de edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.
¿Quién administra la unción de los enfermos?
Solo los sacerdotes, es decir, los obispos y los presbíteros, pueden administrar válidamente este sacramento. Así lo ha enseñado de manera constante la Iglesia.
El Catecismo es explícito: «Solo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros de la Unción de los enfermos» (CIC 1516). Es deber de los pastores instruir a los fieles sobre los beneficios de este don.
De ahí brota una responsabilidad para toda la comunidad. Los fieles deben animar a los enfermos a llamar al sacerdote, y la comunidad eclesial está invitada a acompañarlos con sus oraciones y atenciones fraternas. Puedes profundizar en el papel del sacerdote en nuestro artículo sobre el sacramento del Orden en la vida de la Iglesia.
¿Cómo se celebra y con qué palabras?
Se celebra ungiendo al enfermo en la frente y en las manos con aceite bendecido, mientras el sacerdote pronuncia la oración propia del sacramento. El rito actual fue fijado en 1972.
El Catecismo describe la materia y la forma: el sacramento «se administra a los gravemente enfermos ungiéndolos en la frente y en las manos con aceite de oliva debidamente bendecido o, según las circunstancias, con otro aceite de plantas» (CIC 1513). La unción va acompañada de una oración precisa.
La fórmula que el ministro pronuncia es esta: «Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad» (CIC 1513). Como en todos los sacramentos, este sacramento se celebra de forma litúrgica y comunitaria. Puedes ver cómo se inserta en el conjunto de la vida sacramental en nuestro artículo sobre los sacramentos de curación en la fe católica.
¿Es lo mismo que la antigua Extremaunción?
Es el mismo sacramento, aunque con un nombre y un enfoque renovados. Durante siglos se reservó casi en exclusiva a los moribundos, por lo que recibió el nombre de «Extremaunción».
El Catecismo explica esa evolución histórica: «En el transcurso de los siglos, la Unción de los enfermos fue conferida, cada vez más exclusivamente, a los que estaban a punto de morir. A causa de esto, había recibido el nombre de «Extremaunción»» (CIC 1512).
El Concilio Vaticano II recuperó su sentido más amplio. Hoy la unción se ofrece a todo el que sufre de gravedad, sin esperar al último momento, para que el Señor lo alivie y lo salve según convenga a su salvación.
| Párrafo (CIC) | Idea principal |
|---|---|
| CIC 1499 | La Iglesia encomienda a los enfermos al Señor para que los alivie y los salve. |
| CIC 1510 | La Iglesia apostólica tuvo un rito propio en favor de los enfermos, atestiguado por Santiago. |
| CIC 1511 | Un sacramento destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad. |
| CIC 1512 | Origen del nombre «Extremaunción» y su evolución histórica. |
| CIC 1513 | Materia, forma y fórmula del rito actual establecido en 1972. |
| CIC 1514 | No es solo para moribundos: vale en peligro de muerte por enfermedad o vejez. |
| CIC 1516 | Solo los sacerdotes, obispos y presbíteros, son sus ministros. |
Quien desee leer el texto íntegro puede consultar directamente el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Unción de los enfermos en el sitio oficial del Vaticano, donde estos párrafos aparecen con todas sus referencias bíblicas y conciliares.
Preguntas frecuentes
¿La unción perdona los pecados?
Sí. Según la carta de Santiago citada por el Catecismo, si el enfermo hubiera cometido pecados, le serán perdonados. Conviene, cuando es posible, recibirla unida a la confesión.
¿Se puede recibir más de una vez?
Sí. Si el enfermo se recupera y luego recae en otra enfermedad grave, puede recibirla de nuevo. También cabe reiterarla si la misma dolencia se agrava con el tiempo.
¿Hace falta estar inconsciente o agonizando?
No. Es preferible recibirla con plena conciencia, en cuanto comienza el peligro de muerte por enfermedad o vejez, e incluso antes de una operación importante.
¿Qué aceite se emplea en el rito?
Se emplea aceite de oliva debidamente bendecido o, según las circunstancias, otro aceite de plantas, con el que se unge al enfermo en la frente y en las manos.
Si esta lectura te ha ayudado a comprender mejor la unción de los enfermos, te invitamos con sencillez a acompañar a los enfermos de tu entorno y a animarles a recibir este sacramento. {{CTA}}