Dios todopoderoso es la primera confesión del Credo y la clave de toda la fe cristiana. Este artículo explica, con palabras del Catecismo, qué significa esa omnipotencia, por qué es amorosa y misteriosa, y cómo sostiene nuestra esperanza ante el mal.
¿Qué significa que Dios es todopoderoso?
Significa que Dios rige todo, lo puede todo y nada le es imposible, como confiesa el Credo al llamarlo Padre todopoderoso. El Catecismo subraya la singularidad de este atributo: «De todos los atributos divinos, sólo la omnipotencia de Dios es nombrada en el Símbolo: confesarla tiene un gran alcance para nuestra vida» (CIC 268).
Esa omnipotencia no es un poder abstracto ni lejano. El mismo párrafo precisa que es «universal», porque Dios «ha creado todo», «rige todo y lo puede todo»; es «amorosa, porque Dios es nuestro Padre»; y es «misteriosa, porque sólo la fe puede descubrirla cuando ‘se manifiesta en la debilidad'» (CIC 268).
Confesar a Dios todopoderoso es, por tanto, reconocer a la vez su soberanía sobre el mundo y su ternura de Padre. Las tres notas —universal, amorosa y misteriosa— se iluminan mutuamente y forman el núcleo de esta verdad de fe.
¿Por qué se dice que su omnipotencia es universal?
Se dice universal porque su poder se extiende sin límite al cielo, a la tierra, a la historia y a cada corazón humano. La Escritura lo confiesa con muchos títulos: Dios es llamado «el Poderoso de Jacob», «el Señor de los ejércitos», «el Fuerte, el Valeroso» (cf. CIC 269).
De esa universalidad se sigue una consecuencia decisiva para la fe. Como recuerda el Catecismo, «Si Dios es Todopoderoso ‘en el cielo y en la tierra’ (Sal 135,6), es porque Él los ha hecho. Por tanto, nada le es imposible» (CIC 269).
Su señorío abarca también el tiempo y la libertad de los hombres. El texto enseña que Dios «es el Señor de la historia: gobierna los corazones y los acontecimientos según su voluntad» (CIC 269), sin anular jamás la libertad que Él mismo ha creado. Por eso confesar a Dios todopoderoso es reconocer su señorío sobre todo cuanto existe.
Puede profundizarse en esta dimensión leyendo nuestro estudio sobre Dios como Creador del cielo y de la tierra, donde se explica el vínculo entre crear y gobernar.
¿Es arbitrario el poder de Dios?
No: la omnipotencia divina nunca es caprichosa, porque en Dios el poder coincide con su sabiduría y su justicia. El Catecismo lo afirma de modo tajante: «La omnipotencia divina no es en modo alguno arbitraria» (CIC 271).
La razón es la perfecta unidad del ser de Dios. Citando a Santo Tomás, el texto enseña que «en Dios el poder y la esencia, la voluntad y la inteligencia, la sabiduría y la justicia son una sola cosa, de suerte que nada puede haber en el poder divino que no pueda estar en la justa voluntad de Dios o en su sabia inteligencia» (CIC 271).
Por eso creer en Dios todopoderoso no inspira miedo, sino confianza. Su poder está siempre ordenado al bien y movido por el amor, nunca por el arbitrio.
¿Por qué permite el mal si lo puede todo?
Porque su omnipotencia se revela de un modo misterioso, venciendo el mal desde dentro en lugar de suprimirlo por la fuerza. El Catecismo reconoce con honestidad la dificultad: «La fe en Dios Padre Todopoderoso puede ser puesta a prueba por la experiencia del mal y del sufrimiento. A veces Dios puede parecer ausente e incapaz de impedir el mal» (CIC 272).
La respuesta de la fe no es una explicación teórica, sino un acontecimiento. Dios «ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el anonadamiento voluntario y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido el mal» (CIC 272).
Solo la fe puede recorrer estos caminos. El Catecismo recuerda que «Sólo la fe puede adherir a las vías misteriosas de la omnipotencia de Dios» (CIC 273), y propone a la Virgen María como modelo, pues creyó que «nada es imposible para Dios».
¿Cómo revela la cruz el poder de Dios?
La cruz revela el poder de Dios mostrando que su fuerza se manifiesta precisamente en la debilidad aparente. Lejos de ser una derrota, el Calvario es el lugar donde la omnipotencia se despliega como amor que salva.
El Catecismo lo expresa con palabras de san Pablo: «Cristo crucificado es ‘poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres'» (CIC 272).
La Resurrección confirma y corona esa victoria. En ella el Padre «desplegó el vigor de su fuerza» y manifestó «la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes» (cf. CIC 272). Así, el poder de Dios todopoderoso no aplasta, sino que rescata.
El texto íntegro de estos números puede consultarse en el párrafo del Catecismo sobre el Todopoderoso en el sitio oficial del Vaticano.
¿Qué cambia en mi vida creer en Dios todopoderoso?
Creer en Dios todopoderoso afianza la fe y la esperanza, porque nada hay imposible para quien todo lo puede. El Catecismo Romano, citado por el texto, enseña que «nada es, pues, más propio para afianzar nuestra fe y nuestra esperanza que la convicción profundamente arraigada en nuestras almas de que nada es imposible para Dios» (CIC 274).
De esta certeza brota la oración confiada de la Iglesia. Por eso, fiel a la Escritura, «la Iglesia dirige con frecuencia su oración al ‘Dios todopoderoso y eterno’ […] creyendo firmemente que ‘nada es imposible para Dios'» (CIC 276).
Su poder se vuelve experiencia concreta en el perdón. El Catecismo afirma que «Dios manifiesta su omnipotencia convirtiéndonos de nuestros pecados y restableciéndonos en su amistad por la gracia» (CIC 277).
La siguiente tabla resume las ideas clave de estos párrafos, que pueden ampliarse con nuestra reflexión sobre la misericordia de Dios Padre.
| Párrafo | Idea central |
|---|---|
| CIC 268 | La omnipotencia es el único atributo nombrado en el Credo: universal, amorosa y misteriosa. |
| CIC 269 | El poder de Dios es universal: rige el cielo, la tierra, la historia y los corazones. |
| CIC 271 | La omnipotencia no es arbitraria: poder, sabiduría y justicia son en Dios una sola cosa. |
| CIC 272 | Dios vence el mal en la cruz y la Resurrección de su Hijo. |
| CIC 275 | Con Job confesamos que ningún proyecto le es irrealizable. |
| CIC 277 | Dios manifiesta su poder perdonando los pecados y devolviendo su amistad. |
En definitiva, confesar a Dios todopoderoso es apoyarse en Aquel para quien, como dice Job, «ningún proyecto te es irrealizable» (CIC 275), y dejar que su poder amoroso sostenga cada día de nuestra vida.
Preguntas frecuentes
¿Puede Dios hacer literalmente cualquier cosa, incluso el mal?
El Catecismo enseña que su poder no es arbitrario: coincide con su justa voluntad y su sabia inteligencia, por lo que su omnipotencia se ejerce siempre en el bien (cf. CIC 271).
¿Qué papel tiene la Virgen María en esta verdad de fe?
Es el modelo supremo de quien se fía del poder de Dios, pues creyó que «nada es imposible para Dios» y proclamó las grandezas del Señor (cf. CIC 273).
¿Por qué la Iglesia repite tanto «Dios todopoderoso y eterno» en sus oraciones?
Porque, fiel al testimonio de la Escritura, expresa así su firme confianza en que nada es imposible para Dios (cf. CIC 276).
¿Cómo se relaciona la omnipotencia con la creación y la redención?
El Catecismo concluye que sin la fe en que el amor de Dios es todopoderoso no podríamos creer que el Padre nos crea, el Hijo nos rescata y el Espíritu Santo nos santifica (cf. CIC 278).
Si esta meditación sobre Dios todopoderoso ha fortalecido tu confianza en el poder amoroso del Padre, {{CTA}}